Gracias
La paz del corazón
Me siento totalmente perdido. Lo que antes me parecían certezas ahora me resultan creencias insulsas, que no me aportan nada. Me parece que la vida no tiene sentido y todo está teñido de un gris mustio, como un día frío de invierno, en plena soledad no querida. Los minutos pasan lentos, las tareas más simples se hacen agobiantes y en ocasiones la idea del suicido ronda en mi mente. Ayúdeme por favor, no quiero vivir esta angustia.
Bien. Muy buena descripción has hecho de lo que te ocurre. Un poquito más de dramatismo y te convertirás en un poeta clásico para la posteridad (risas). No te enojes, solo quiero ablandar un poco la rigidez de los pensamientos que te dominan. Traga ahora el orgullo que se encoleriza y atiende a lo siguiente. Esto que me has contado, antes tienes que haberlo visto para hacer esa plomiza descripción que me compartes. ¿No es verdad?
Si claro.
Pues bien, es decir que hay alguien que está observando un estado, una situación, unos pensamientos y unas emociones que ocurren. Date cuenta que tú eres el observador de esos estados mentales. No eres ese ánimo sombrío, ni los pensamientos agobiantes. Tú no eres eso. Eso forma parte de tu cuerpo y de tu mente. Existe un observador que mira y que luego puede relatar lo que ha visto, gracias a que no es lo mirado. Digámoslo así en principio: Hay un observador y un estado mental que es observado. ¿Estás de acuerdo?
Sí, de acuerdo, tiene razón. Ya sé por donde va ¿Y de qué me sirve eso?
Espera, espera… tranquilo. Lo primero es saber… ¿tú quieres permanecer en esa ubicación en la que estás o quieres sentirte bien? ¿Es decir, quieres seguir identificado con esos tumultos? Por que si lo que pretendes es justificar el mal estado y perpetuarte en las razones que argumentas, no me opondré. Cada uno puede hacer lo que le parezca bien… Ahora, si lo que quieres es sentirte feliz, con plenitud… que al final es lo que todos queremos, has de hacer otra cosa.
Reconócete como la serena alegría del Ser y advierte que esa es tu verdadera naturaleza. Por eso la extrañamos. Te has ido del hogar y ahora andas extraviado en su busca. Pero no sigas vagando errático, reconócete como el hijo pródigo. Vuelve a Dios en ti, regresa al Cristo interior. Él no se ha ido, tú eres el que anda en vanos amoríos.
¿A qué se refiere?
A que buscas la alegría en lo exterior, sin darte cuenta que tú eres la alegría que proyectas sobre algunas personas u objetos. Vivimos en la nostalgia de lo que somos. Has de reencontrarte con el que eres, con el hijo de Dios. Con esa consciencia que está en calma, en la cual aparecen los aconteceres del cuerpo, de la mente y del mundo. No te identifiques con lo que no eres o, si quieres que lo diga más suavemente, no te sitúes en la periferia de ti mismo. Busca el centro. Y eso es una mirada acogedora de todo lo que va pasando. Ese es el impasible del que habla la Filocalía, o en términos de Evagrio el inmaterial en ti, ese que no muere porque vive en Dios y es familia de Dios…
Invitaciones para este fin de semana:
Ejercicios de contemplación en Haro – La Rioja – Plazas disponibles – Con Pepe Guirado
Curso de fin de semana en el CiTes – «La deificación del hombre» – Plazas disponibles (Mario) Versión presencial y online
Invitación que nos envía una amiga
Hola.
Me gustó mucho el escrito, pero creo que la parte más importante es la solución que se plantea, quizá el último párrafo, del que me hubiera gustado se tratara con más detalles.
¿Qué es eso de buscar el centro? ¿cómo se puede tener una mirada más acogedora de lo que va pasando, si lo que está pasando son tragedias, problemas, vacíos o sin sentidos? ¿cómo se acoge a los eventos negativos que juzgamos como que no deberían estar pasando? Es que este momento es parte de ese tiempo infinito en el que no moriremos porque vivimos en Dios y quisiéramos que fuera «perfecto (lleno de Amor). Todas mis preguntas van en sentido de estas últimas líneas:
«Busca el centro. Y eso es una mirada acogedora de todo lo que va pasando. Ese es el impasible del que habla la Filocalía, o en términos de Evagrio el inmaterial en ti, ese que no muere porque vive en Dios y es familia de Dios…»
Cabe mencionar que escribo con la ignorancia de lo que significa el texto, porque no he leído a Evagrio, pero creo que quien escribió este escrito, podría ahondar en mis preguntas o en su último párrafo y hacerlo más comprensible al lector.
Un saludo con cariño.
Mariana Vázquez.
Gracias Mariana por la atención que prestas al texto, trataré de continuarlo con lo que me pides, en estos días próximos. Un saludo fraterno!
Es parte de la vida, la lucha del sujeto profundo y el objeto ego. Desde el ego tememos a la muerte y escapamos hacia el pasado y hacia adelante, escapamos en el tiempo. También escapamos hacia un refugio procurado, escapamos en el espacio.
Deja de escapar, vuelve adentro, a la consciencia que es eterna. Es cierto a primera vista parece insuficiente, no pareciera que ahí nos podamos salvar. Adéntrate en la contemplación, anda sin susto al vacío, mágicamente te inundarás de paz, quizás no de inmediato, pero llegará.
Me gusta Martín, tu segundo párrafo. Dejar de escapar y volver a la conciencia y adentrarnos en la contemplación e hundiéndonos en nuestro total interior dejarnos inundar por la presencia del Señor. Efectivamente, quizás poco a poco, pero vendrá. Gracias
Amén. 💜🪻🙏🏼
Gracias por el texto, me recuerda que me estoy perdiendo la serena alegría del Ser, eso que soy y me sustenta. Y que volver al Ser es lo mejor que puedo hacer para recuperar esa alegría de vivir y de corazón.