La paz del corazón
Nuestra energía es limitada, al igual que nuestra capacidad de hacer. Es preciso aplicar nuestro esfuerzo a unas pocas prioridades, evitando la dispersión de nuestra atención y por tanto de nuestras fuerzas.
Mientras nos encontramos distraídos, llevados en distintas direcciones por los estímulos, perdemos fuerza y posibilidades. La oración de Jesús o la simple repetición del Nombre del Salvador debe ser nuestra primera herramienta de unificación. A través de ella reunimos las fuerzas del alma y las dirigimos hacia aquello que da sentido.
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PEPA MAYOR Queridos Hermanos: me parece muy acertada la opinión sobre como realizamos las oraciones matutinas y vespertinas. Con mucho…
Hermanos, Las oraciones matutina y vespertina, en general, se nos han llenado de demasiadas palabras: explicaciones antes y después del…
Qué belleza tan bien poemada ante lo tenebroso del sufrimiento, resplandece la Tierra y la Vida regalada. Gracias por todo…
Gracias de Corazón ❤️
Gracias! 💫