Meditación LXIII

Éxtasis de Santa Teresa

«…considerar nuestra alma como un castillo todo de un diamante o muy claro cristal, adonde hay muchos aposentos, así como en el cielo hay muchas moradas».

«Pues consideremos que este castillo tiene, como he dicho, muchas moradas, unas en lo alto, otras en bajo, otras a los lados; y en el centro y mitad de todas éstas tiene la más principal, que es adonde pasan las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma».

«Antes que pase adelante, os quiero decir que consideréis qué será ver este castillo tan resplandeciente y hermoso, esta perla oriental, este árbol de vida que está plantado en las mismas aguas vivas de la vida, que es Dios, cuando cae en un pecado mortal».

«Es de considerar aquí, que la fuente y aquel sol resplandeciente que está en el centro del alma, no pierde su resplandor y hermosura, que siempre está dentro de ella y cosa no puede quitar su hermosura».

«Escribiendo ésto, estoy considerando lo que pasa en mi cabeza del gran ruido de ella, que dije al principio, por lo que se me hizo casi imposible poder hacer lo que me mandaban de escribir. No parece sino que están en ella muchos ríos caudalosos, y por otra parte, que estas aguas se despeñan; muchos pajarillos y silbos, y no en los oídos, sino en lo superior de la cabeza adonde dicen que está lo superior del alma. Y yo estuve en ésto harto tiempo, por parecer que el movimiento grande del espíritu hacia arriba subía con velocidad.

Plega a Dios que se me acuerde en las moradas de adelante decir la causa de ésto, que aquí no viene bien y no será mucho que haya querido el Señor darme este mal de cabeza para entenderlo mejor porque con toda esta barahunda de ella, no me estorba a la oración ni a lo que estoy diciendo, sino que el alma se está muy entera en su quietud, y amor, y deseos y claro conocimiento.

«Pues si en lo superior de la cabeza está lo superior del alma, ¿Cómo no la turba? Eso no lo sé yo, mas sé que es verdad lo que digo».

Extraídos de el «Castillo Interior o Las Moradas» de Santa Teresa de Jesús, monja de Nuestra Señora del Carmen a sus hermanas e hijas las monjas Carmelitas Descalzas. (1577).

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Estimados herman@s en Cristo: Algunas pestañas superiores del blog están siendo re diseñadas, sepan disculpar los inconvenientes algunas horas. 

6 Comments on “Meditación LXIII

  1. Hermana María: Que el Nombre de Jesús la proteja siempre. Tengo en mi poder las contraseñas que me asignaron tanto en esta comunidad como en la de El Santo Nombre, sin embargo en muchas oportunidades al ingresarlas no me permiten el acceso.¿Serán problemas de la plataforma?

  2. Soy muy novata en la meditación centrante y no se bien como hacerla pero me quedo el tiempo prometido, pues ya no me pertenece, se lo entregué al Señor ante la Sda. Eucaristía. Cada vez me atrae más estar ante Su Presencia Eucarística, pero no creo lograr la concentración profunda aunque si mucho gozo y paz. Espero, a través de ustedes, ir aprendiendo la oración centrante hasta el grado que el Señor quiera ofrecerme. Muchas gracias. Dios los bendiga. Hilda

  3. Sin palabras, sólo mi gratitud y alabanza a Dios.

  4. Loados seas Señor por la fraternidad, un espacio de comunión y oración diaria..gracias hermanas y hermanos por estar..desde Buenos Aires, un fraternal abrazo a cada uno.

  5. AL CONSEJO:
    Cuando cambio de ordenador no aparece casilla de contraseña para entrar en protegido.

  6. Imaginandome en aquel Castillo; en pecado estoy en una morada harto distante del arbol de la vida, la trasparencia de sus paredes permitenme vislumbrar el ………………………..centro mas no puedo pasar de una a otra estancia para llegar a él, es en Sú misericordia buscada entre el laberinto de moradas como voy regresando a la vida. Verdaderamente es hermoso el simil. Es dificil saber si es cristal o diamante, en el recorrido ansioso de una a otra estancia veo como un arcoiris que en su belleza me atrae hacia el Centro.

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