Ora a tu Padre que ve en lo secreto…

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La Liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza…

Por tanto, de la Liturgia, sobre todo de la Eucaristía, mana hacia nosotros la gracia como de su fuente y se obtiene con la máxima eficacia aquella santificación de los hombres en Cristo y aquella glorificación de Dios, a la cual las demás obras de la Iglesia tienden como a su fin.

Mas, para asegurar esta plena eficacia es necesario que los fieles se acerquen a la sagrada Liturgia con recta disposición de ánimo, pongan su alma en consonancia con su voz y colaboren con la gracia divina, para no recibirla en vano(cf 2Co 6,1).

Por esta razón, los pastores de almas deben vigilar para que en la acción litúrgica no sólo se observen las leyes relativas a la celebración válida y lícita, sino también para que los fieles participen en ella consciente, activa y fructuosamente.

Con todo, la participación en la sagrada Liturgia no abarca toda la vida espiritual. En efecto, el cristiano, llamado a orar en común, debe, no obstante, entrar también en su cuarto para orar al Padre en secreto; más aún, debe orar sin tregua(1Tes 5,17)., según enseña el Apóstol.

Y el mismo Apóstol nos exhorta a llevar siempre la mortificación de Jesús en nuestro cuerpo (2Co 4,10-11), para que también su vida se manifieste en nuestra carne mortal. Por esta causa pedimos al Señor en el sacrificio de la Misa que, «recibida la ofrenda de la víctima espiritual», haga de nosotros mismos una «ofrenda eterna» para Sí.

Concilio Vaticano II,
Constitución sobre la Santa Liturgia “Sacrosanctum Concilium”, § 10-12  

3 Comments on “Ora a tu Padre que ve en lo secreto…

  1. PAZ Y BIEN, LA IMPORTANCIA DE CONOCER LOS DOCUMENTOS CONCILIARES, BENDICIONES

  2. ¡Qué alegría saber que no estoy sola! Qué alegría me dais al leer esto, me confirma en el Espíritu de Unidad, que cuando oro en el hondón de mi corazón está el Padre y que me uno a Jesús en su Humanidad formando parte de su Cuerpo Espiritual que es la Iglesia. Es una maravilla que desborda.
    Gracias

  3. Dios mío, Jesús mío, Sagrado Corazón, mi alma no descansará hasta que mi corazón sea semejante al tuyo. Ayúdame, sin Ti nada soy.

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