EL ENCUENTRO EN PLENITUD…

 

 …Y Dios, agradecido, exclamará: ¡Ahora me toca a mí! A la entrega que los santos me hicieron de sí mimos ¿podré yo responder de otra manera que entregándome a mí  mismo sin restricción alguna y sin medida?

 Si pongo entre las manos de quienes me han  servido con fidelidad el cetro de la creación, si los rodeo con los torrentes de mi luz, sería ya mucho, sería ir mucho más allá de cuanto se hayan encumbrado sus sentimientos y sus esperanzas; pero no es ése el último esfuerzo de mi corazón: yo les debo mucho más que el paraíso, mucho más que todos los tesoros de mi sabiduría, les debo mi vida (…)  si yo hago entrar en mi casa a mis servidores y a mis amigos, si los consuelo, si les hago estremecerse con mi ternura, si los estrecho en un abrazo de mi amor, es para saciar sobreabundantemente su sed y sus deseos, muy por encima incluso de lo que sería necesario para el descanso total de su corazón.

 Padre, exclamó Jesús: «te pido que donde estoy yo estén también conmigo los que yo he amado».

Santa Teresita del niño Jesus

4 Comments on “EL ENCUENTRO EN PLENITUD…

  1. Dónde encontrar la felicidad? Dónde están la paz y el sosiego del alma? En Jesús de Nazaret, en su cruz, en su resurrección, y en su presencia eterna al lado del Padre. Allí esta la alegría del corazón. Allí esta mi seguridad. Señor, hazme entrar a tu casa para permanecer a tu lado. Alivia mi alma Señor para serenar mi ánimo. «Cuán bellas son tus moradas oh mi amado Jesús». En el momento de mi partida llévame a ellas para morar eternamente contigo en esa Jerusalén Celestial que nos has prometido. Oh mi amado Maestro, ilumina mi vida con la luz de tu Palabra. Envía tu santo espíritu a mi corazón para hacer siempre tu santa voluntad. No te me escondas en los momentos difíciles de la vida, acompáñame siempre con tu presencia.

  2. No hay dicha mayor que sentirse en todo momento hijo de Dios. Desasidos de las cosas y seguros de su amor, nada nos tiene que inquietar y desvanece toda prueba o dificultad

  3. ¡Jesús! ¡Lávame con el Agua que brotó de Tu costado! ¡Purifícame con Tu Preciosísima Sangre! ¡Sé Misericordioso con migo y no permitas que me aparte de Ti!

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