Precioso texto. Gracias Mario!
La paz del corazón
«Muchos hombres y mujeres hoy afirman haber vivido un cambio inesperado que les ha hecho “tener por bien los males” y encontrar gracia en medio de la desgracia: “La pérdida que he vivido ha sido terrible, pero me ha forzado a un nuevo comienzo”. “La enfermedad ha sido devastadora, pero gracias a ella reconozco ahora en mí una fuerza que no creía poseer”. “He tenido que pasar por este fracaso estrepitoso para poder conectarme con los cimientos mi vida”. “Al fallarme las seguridades en las que me apoyaba, ahora vivo una vulnerabilidad que me vuelve más humano”. “Antes repetía de memoria: «Aunque pase por cañadas oscuras nada temo porque tú vas conmigo», pero ahora lo sé”.
«¿Cuándo es la próxima vez que voy a fallar? Dios, estoy lista. Enséñame el camino para fallar de nuevo. Enséñame a fallar tantas veces que llegue a dominar el arte del fallo, y por ello seré magistral en intentar algo sin miedo» (Parafraseando a Rosalía en la nota 2 del artículo)
«Leyendo este texto en la parroquia de un barrio una mujer comentó: “Lo del alga enrollada en la cabeza es como cuando te has peleado con tu marido, el niño ha traído malas notas, se te ha quemado la comida y, encima, se estropea la lavadora”. (nota 4 en el artículo)
3º domingo de Pascua por Hna. Cristina Muñoz
Abajo un vídeo de Mariam y un poema con la voz de Candelas

PEPA- Estar dispuesto a escuchar al otro
La disponibilidad para escuchar es una forma silenciosa de amor.
Escuchar no se limita a oír palabras, sino que implica establecer una relación con el otro, percibir sus necesidades, sus emociones e incluso lo que no se dice. Requiere humildad y la capacidad de dejar de lado el propio punto de vista para dar espacio al otro. Estar dispuesto a escuchar también significa aprender a no juzgar. Muchas veces, estamos listos para responder incluso antes de haber comprendido la realidad. La escucha auténtica genera confianza y abre caminos para la comprensión mutua. Cultivar esta disposición nos hace más atentos, más humanos y más capaces de construir relaciones genuinas.
PEPA- RECEMOS POR LA PAZ-Cuando rezamos por la paz, reconocemos que nuestra fuerza por sí sola no basta: necesitamos una luz mayor que guíe nuestras decisiones, nuestras palabras y nuestras acciones. La oración se convierte así en un puente entre nuestro deseo de armonía y el compromiso concreto de vivir en paz cada día. Rezar por la paz es un ejercicio de humildad y de confianza, que nos recuerda cómo cada pequeño acto de bondad contribuye a construir un mundo más unido. La paz que invocamos comienza en nuestras relaciones cotidianas, en las palabras que elegimos, en el perdón que sabemos ofrecer. Y quizás, precisamente a través de la oración sincera, nosotros mismos podamos convertirnos en la respuesta a la paz que pedimos.
Soy Susana de Argentina,los sigo, leo, aprendo y me enriquezco con Uds, desde enero de 2023 , en el Camino que es nuestro Señor Jesucristo, a quien agradezco el haberles conocido.
Muchas gracias por su entrega, perseverancia, son un gran ejemplo de constancia y caridad.
Abrazo fraterno
Susana Ghiso