Si crees que el Señor vive contigo, allí donde tengas un lugar para vivir, tienes un lugar para orar.

Me resolví a orar… Luego, reflexionando y orando, encontré a Dios

La vida de la fe no puede subsistir sin oración. Ahora bien, al vivir en medio del mundo una vida secular, parece que la oración es al mismo tiempo indispensable y difícil. Las vidas que son de Dios son vidas que oran, sean como sean y estén donde estén. Su oración es a la vez un don de Dios y una conquista. Una vida secular que no reza no es de Dios.

Creer profundamente que Dios existe, que es del Dios único, verdadero y vivo al que le entregamos nuestra vida, debe implicar, con un mínimo de lógica, la necesidad de callarnos para escucharle, la necesidad de recogernos para buscarle, la necesidad de adecuarnos en intención o en acto a lo que prescribe para adorarle. Porque, a través de todas las situaciones vitales, la oración conserva lago profundamente específico: la relación entre un hombre y su Dios. Una relación que es amor.

Por eso, la oración debe tener un tiempo reservado para sí misma. Sin este tiempo de oración, el resto del tiempo se tornará vacío y como separado de Dios. Un tiempo que no debe ser el tiempo sobrante, sino un tiempo que deja lo útil por algo mucho más útil.

El primero mandamiento del Señor es el de “amarás” y no el de “rezarás”. Pero no se puede actuar en nombre de Dios sin rezarle a Dios. La caridad con el prójimo sin la oración, el amor a la Iglesia sin oración, la evangelización sin oración no pueden ni actuar ni existir. Son ficciones.

Jesús hizo su oración delante de nosotros. El Evangelio nos muestra la oración vivida por Jesús, colocada en su lugar por Él, su lugar orgánico, su lugar funcional.

Para hacer la voluntad de Dios, se necesita trabajar duro. No se trata de padecer, sino de aceptar. Ciertas operaciones de este trabajo se hacen por la oración. Algo totalmente seguro.

Quizás todo esto nos lo creemos, pero no estamos totalmente convencidos de ello. No estamos tan seguros de ello, como lo estamos cuando caminamos con nuestras piernas, cuando cogemos cosas con nuestras manos o cuando oímos con nuestros oídos.

Si llegamos a experimentar que la oración es necesaria, alcanzaremos el buen sentido sobrenatural para actuar en consecuencia.

Madeleine Delbrêl, “Las comunidades según el Evangelio. PPC, Madrid,

9 Comments on “Si crees que el Señor vive contigo, allí donde tengas un lugar para vivir, tienes un lugar para orar.

  1. ¿Puede haber algo más grande que sentirse mirado por Dios, escuchado por Él, amado por Él?

  2. ORAR ES COMUNICARSE CON EL SEÑOR JESÚS Y DEJAR QUE EL HABLE…. A VECES PENSAMOS QUE ORAR ES PEDIR, PEDIR Y PEDIR!!!!!!!!!…….CONTEMPLAR COMO EL RESUCITADO QUE DIÓ SU VIDA EN CRUZ POR TODA LA HUMANIDAD…. NOS INVITA A SEGUIR ACTUANDO EN LA IGLESIA HABITADA POR EL ESPÍRITU SANTO!!!!!!!

  3. Me pareció importante la reflexión de dejar de hacer algo importante por algo aún más importante porque a mi me suele pasar dejar para después o termino primero y luego me llega el sueño,así querida hermana su reflexión me pone en camino,gracias

    • Es verdade. Tenemos todos ese problema: hacer y vivir lo que es más importante en primero lugar.

  4. Hno. Horacio de Jesus Crucificado. F. M. V. y del Santo Nombre

    Orar es entablar una conversación directa con el Creador, con nuestro Dios y Señor. Orar es adentrarnos en el corazón de nuestro redentor, Jesucristo. Orar es forma de vincularnos con el Espíritu Santo. «Orar es tratar de amistad con su Majestad» (Teresa de Jesus). Orar es intimar con el Hacedor del universo.

  5. Oh, Padre Eterno: permite que en todo lugar en que me encuentre sea también lugar de encuentro entre tú y yo…que mi corazón y mente sea el templo principal donde mi adoración me una a tí por siempre….Amén

  6. si, en todas partes, en todo lugar está Él, por lo tanto en cualquier circunstancia y ambiente se puede hacer oración, elevar una mirada al cielo como decía santa Teresita, hablar de amistad con Áquel que sabemos nos ama, decía Teresa de Jesús, en todo lugar y siempre es posible orar si amamos de verdad. P. Juan Cardona

  7. Que él Buen Dios nos regale en todo momento la conciencia de esta realidad !!!

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