La paz del corazón
Starets Sliouan. Del arrepentimiento
[…]Gloria al Señor por habernos dado el arrepentimiento; y por el arrepentimiento todos nos salvaremos sin excepción. Sólo dejarán de salvarse los que no quieren arrepentirse: es en eso en donde yo veo su desesperación, y lloro mucho compadeciéndome de ellos. No han conocido por el Espíritu Santo qué grande es la misericordia divina. Pero si las almas conocieran al Señor, sabría cuánto nos ama; entonces nadie desesperaría e incluso nunca se quejaría.
El alma, tan pronto pierde la paz, debe arrepentirse, y el Señor le perdonará sus pecados. La alegría y la paz volverán a ella. No nos son necesarios otros testimonios, pues el Espíritu Santo mismo atestigua que lo pecados son perdonados. He aquí un signo del perdón de los pecados: si detestas el pecado, el Señor ha perdonado tu pecado.
[…]El Señor es misericordioso, y a nosotros el Espíritu Santo nos da la fuerza de su Misericordia. Hermanos, humillémonos y adquiramos mediante el arrepentimiento un corazón compasivo. Entonces veremos la Gloria del Señor; por la gracia del Espíritu Santo el alma y el espíritu la conocen.
El que se arrepiente de verdad está preparado para soportar todo tipo de sufrimientos: el hambre y la desnudez, el frío y el calor, el desprecio y la persecución, la injusticia y la calumnia, pues el alma se lanza en pos del Señor y, olvidándose de la tierra, ora a Dios con oración pura. Pero el que esta apegado a sus bienes y al dinero no podrá tener jamás el espíritu puro en Dios, ya que en su alma se encuentra esa constante preocupación: “¿qué hacer del dinero?”. Si no se arrepiente sinceramente y no se aflige por haber ofendido a Dios, morirá en su pasión sin haber conocido a Dios.
[…]Si piensas mal de otro, es señal de que un mal espíritu vive en ti y que te inspira estos malos pensamientos contra los demás Y si alguien muere sin arrepentirse y sin perdonar a su hermano, su alma descenderá entonces allí donde habita el mal espíritu que la domina.
Nosotros tenemos esta ley: si perdonas, eso significa que el Señor te ha perdonado; pero si no perdonas al hermano, tu pecado permanece en ti.
Extracto, Escritos del Starets Silouan. Del arrepentimiento. Ed. Encuentro. Madrid, 1990. pp. 396ss.
Paz y bien, asi es El que se arrepiente de verdad está preparado para soportar todo tipo de sufrimientos: el hambre y la desnudez, el frío y el calor, el desprecio y la persecución, la injusticia y la calumnia, pues el alma se lanza en pos del Señor y, olvidándose de la tierra, ora a Dios con oración pura., bendiciones
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¡Que hermosa es nuestra vida desde que el Señor siempre nos permite comenzar de nuevo…!
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Reblogueó esto en Laus Deo.
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Pingback: Del arrepentimiento | cajotap
¡¡¡Hermanos!!!.
Paz en el Señor!!!.
¡Qué enseñanza!.
¡Bendito sea Dios!.
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