¿Soy el cuerpo o no lo soy?

Depende. Hay que establecer primero el plano de abstracción desde el cual se está preguntando. La primera distinción debería establecerse entre el ser y el poseer. ¿Puedo yo ser lo que poseo? Para que exista posesión es necesario que haya un poseedor. Es decir establecer diferencias entre un sujeto y un objeto. Este es mi auto, pero es claro para todos que no soy mi auto. Y si digo este es mi cuerpo quedaría claro desde ese plano expositivo que no soy mi cuerpo. Y si digo que soy mi cuerpo, ¿porqué lo sitúo en el mismo plano que mi auto al reclamar su posesión?

Cuando te roban el auto sufres una pérdida pero a nadie se le ocurre decir que se a perdido a si mismo. Cuanto te amputan una pierna se siente una grave pérdida, pero nadie siente que se ha menguado la extensión de su ser. Uno se siente ser el mismo, aunque no tenga a disposición un miembro del que antes se disponía. Hemos de admitir que el cuerpo es para nosotros una prótesis de la intención. Por eso, a él nos referimos como “mi cuerpo”. El lenguaje evidencia lo que nos ocurre en el interior. No es solo “una forma de decir”, la forma en que se dicen las cosas muestra la organización interior que de ellas tenemos.

Si digo “mi cuerpo” me estoy sintiendo distinto de él que viene a ser un objeto de la percepción del cual reclamo propiedad y derechos consecuentes. Es decir, el cuerpo deviene objeto, lo percibo y lo manejo muy relativamente como a los demás objetos. Esto no quita su sacralidad, ni su especialísima función, ni que deba ser redimido, elevado, purificado o lo que fuera. No lo hace malo ni bueno ni le impide su función en la salvación del alma. No aparece, al menos hasta aquí, ninguna contradicción con el hecho de la encarnación del Verbo.

Continuemos dando matices: Porque por ejemplo: ¿Esta casa es mía? Podría responderse que si tienes el título de propiedad es tuya. Y será correcto. Pero también podría decirse: “Nada te pertenece pues finalmente todo lo dejarás cuando dejes este mundo”, apenas la tienes en préstamo, y también sería correcto. En el primer caso, la respuesta surge de un espacio cuyos confines se dan en la legalidad establecida por el estado y la noción de propiedad privada de la época actual etc. Toda respuesta se da en el marco hasta donde llegó en apariencia la pregunta. En cambio, en el segundo caso, los confines se han extendido y la respuesta incluye aspectos no contemplados en la primera. Se ha incluído, en este segundo caso, el tema de la finitud humana, lo cual modifica abruptamente lo que pueda considerarse como propio.

Hay varios aspectos a dilucidar y hay que ir muy poco a poco. No parece sencillo. ¿Qué queremos decir cuando aludimos a la palabra “ser” y de igual modo, a que nos referimos cuando aludimos al “poseer”. ¿Cuando viene a ser que algo es y cuando resulta que algo es poseído? Percibo mi cuerpo, un auto y una nube que pasa. Sin embargo reclamo propiedad sobre dos de esos objetos de percepción (mi cuerpo y mi auto) pero no reclamo propiedad sobre la nube. ¿Debido a qué? Y… ¿quién es el que reclama propiedad sobre el cuerpo y el auto? En el caso del auto y de mi cuerpo el criterio de propiedad aparece dado por el manejo que de ellos tengo. A la nube no la manejo en absoluto. Bueno… al cuerpo bastante poco. Son muy escasas las funciones corporales que responden a mi voluntad. En tal caso, el auto se atiene a mis dictados con mucha más facilidad. Si este fuera el criterio, por carácter transitivo, yo vendría a ser más el auto que el cuerpo…

Notas no demasiado rigurosas, han de tomarse como reflexiones en voz alta, buscando claridad, mientras preparamos el próximo vídeo, sobre Evagrio Póntico y ante consultas recibidas.

Enlaces de hoy:

La base del silencio

Contemplación y misericordia

14 Comments on “¿Soy el cuerpo o no lo soy?

  1. Gracias hermanas y hermanos por compartir vuestras opiniones y certezas en torno a estos temas de tanta importancia para el emplazamiento interior de la vida espiritual. He tenido unos días particularmente ocupados y no he podido contestar a cada uno por escrito.Intento aportar algo en el vídeo de la 15° clase de Filocalía, pero no será sobre todos los puntos. De todos modos, hay comentarios vuestros que aclaran a otros y que en todo caso, indican hacia donde encaminar la reflexión. Seguiremos unidos en torno a estos temas y a nuestro deseo de unión con la fuente de toda existencia, Dios nuestro Señor.

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  2. Desearía explicar brevemente algo que se ha dado por supuesto que sabemos al hablar de que la “forma” de mi cuerpo es mi alma. (Hago alusión a la magnífica exposición de Sergio).

    “La forma” es lo que hace de un ser vivo sea ese ser vivo y no otro. Yo soy yo por mi alma, independientemente que mis órganos sean propios o me los hayan trasplantado de otra persona (por ejemplo).
    Según Tomás de Aquino quien asume la teoría hilemórfica de Aristóteles, el hombre está formado por materia y por forma (alma, esencia), y su relación es substancial, es decir: ambas son necesarias para constituir la substancia humana. Sin embargo, estos dos componentes esenciales del ser vivo no son absolutamente separables, como posteriormente afanaría Descartes. El alma necesita del cuerpo para poder así, realizar todas las funciones de la actividad sensitiva, vegetativa e intelectiva (el hombre no posee ideas innatas y forma sus ideas a partir del mundo sensible).

    El alma humana creada por Dios es inmortal y está destinada a permanecer unida al cuerpo. Ahora bien, esta unión del alma con la materia no constituye ninguna cárcel como había señalado Platón y luego aceptó parte del cristianismo, entre otros la misma santa Teresa. No es una relación accidental sino substancial.
    La materia por sí sola, no puede existir. La forma constituye el elemento imprescindible para que ésta obtenga toda su potencialidad. Es a través de la forma como la materia se individualiza, y presenta sus diferencias. Constituye el sustrato fundamental de la materia, es decir su esencia, pero también su principio de individuación.

    No me alargo, creo tal vez haya podido clarificar algo o tal vez lo haya complicado.
    Un saludo invocando el Nombre de Jesús

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    • Gracias, María;

      Muy buena aportación filosófica-teológica.

      Por otro lado Hermano Mario me ha gustado mucho el artículo “Conocimiento espiritual en Filocalía, de Javier Melloni, que has enviado como apoyo a la 13ª clase. Distingue entre la filosofía oriental y a occidental, pero al final llega a la misma conclusión, que el hombre es UNO. Hay que dominar el cuerpo, pues hacemos el mal que no queremos y no el bien que queremos, pero es UNO.

      Obligada lectura, aunque profundo y a veces difícil de leer, pero va haciendo resúmenes parciales y se va entendiendo mejor a los Padres de Oriente.

      Creo que esta discusión es buena para profundizar en los aspectos de Evagrio y otros con esa tendencia platónica, pero creo que hay que entender sin dejar de lado nuestra tradición cristiana occidental que no se opone. Por otro lado el libro que tienes, Hermano Mario, de descarga gratuita “El santo Abandono” de Dom Vital Lehodey, es puramente escolástico y occidental, como buen Cisterciense que es el autor, y allí explica muy bien las potencias espirituales, memoria, entendimiento y voluntad y su relación con las sensitivas etc… para lograr el abandono y la aceptación de la Voluntad de Dios en todo. Otro libro, más largo, pero buenísimo. Muy recomendable, lleno de ejemplos y de la experiencia que todos tenemos, por eso es creíble y ayuda.

      Saludos en el nombre de Jesús.

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  3. Muchas gracias a todos los hermanos y hermanas por comentar y además de tan dedicada manera. No puedo ahora comentar yo a su vez todos los aspectos que se han involucrado, tanto por el tiempo que llevaría como por no tener la ciencia para todos ellos. He pensado hacer un audio como complemento previo a la 14° clase, donde simplemente voy dando voz a los comentarios de cada uno (Hay muchos lectores que no advierten o no leen los comentarios) a fin de que podamos reflexionar mejor todos en base a ellos. Veo mucha riqueza en todo esto, aún en los disensos o diferencias de conocimientos y experiencia en cada tema. SIn duda resulta útil para todos. Les mando un abrazo fraterno invocando el Santo Nombre del Señor Jesucristo.

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  4. Interesante tema este del cuerpo e interesantes reflexiones. Decía William Blake que el cuerpo es lo que percibimos del alma con los cinco sentidos. Yo quizás tienda a entenderlo de esta manera. Como si el cuerpo fuera la expresión del espíritu en el plano material. Cuando vivimos en la carne, al estar desconectados del Espíritu y de Dios, se produce esa contradicción y lucha entre las pulsiones del cuerpo y el Espíritu y pienso que esa desconexión entre el cuerpo y el Espíritu es la causa de la materia como la conocemos y de la imperfección de nuestro cuerpo carnal sujeto a enfermedad, necesidad y padecimiento. Una vez que por la obra redentora de Cristo se ha reunificado cuerpo y Espíritu completamente, nuestro cuerpo de luz será la verdadera y pura manifestación de nosotros mismos y la materia no será materia caida sino materia de luz y tanto nuestros cuerpos como la materia serán una pura manifestación de Dios que será “Todo en todo” como nos dicen las escrituras. 1 corintios 15:28 Entonces se habrá cumplido lo que pedimos en el Padre Nuestro “Hagase tu voluntad en la tierra como en el cielo” y la tierra no estará bajo maldición en contradicción con el cielo sino que será una pura expresión del Cielo y de Dios mismo. Creo que es un tema relacionado con la transfiguración. De todos modos soy consciente de las dificultades que presenta esta visión.. Por ejemplo es claro que nuestros cuerpos heredan características de nuestros padres y si el cuerpo fuera la manifestación en el plano material de nuestro ser significaría que también nuestro ser profundo estaría sujeto a herencia y no creo que eso sea así…. así que ando un poco perdido.. También es cierto que hay parte de nuestro cuerpo que se pierde en la materia al morir .. Es un tema lleno de incógnitas.. Pero esta bien hablar de estas cosas, para algunos a lo mejor no es esencial y para otros si pero no creo que sea dañino en ningún caso, al menos nos ayuda a pasar la cuarentena mas entretenidos. En mi punto de vista yo soy el cuerpo pero no solo soy el cuerpo, principalmente soy el Espíritu de donde ese cuerpo toma la subsistencia y no al revés. pero ya digo que tampoco lo tengo del todo claro.

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  5. Hola a todos, interesante tema y fundamental.
    De hecho, es el tema que discutieron los Santos Padres para entender a Jesucristo. “Lo que no se asume no se redime.” Si Cristo no se encarna mi cuerpo no es salvado, entonces ¿Qué salva Cristo, mi alma? ¿Fue Jesucristo realmente hombre?
    Este asunto que has planteado hermano Mario responde a preguntas críticas ¿Quién es Cristo? ¿Qué es el hombre? ¿Fue Cristo verdadero Dios y verdadero hombre? ¿O fue Cristo un Dios caído en un cuerpo? ¿Entonces quién es María la Madre de Dios? ¿Es Cristo un hombre que fue endiosado?
    El ir de un lado a otro en los conceptos nos lleva del materialismo en donde una emoción no es más que química de nuestra mente, igual que el pensamiento, no hay más. O a un espiritualismo desencarnado, y ahí está la tentación del gnóstico.
    Por eso entre los Padres el debate es fundamental, que por fin llega a ser avalado por los distintos concilios que van entendiendo y explicando la teología y afianzándola mediante dogmas. “Creo para entender y entiendo para creer”, dice San Agustín. La discusión es ¿qué significa ser persona y qué es naturaleza? ¿Qué significa ser hombre? ¿Qué es el hombre?
    Por eso el acercamiento filosófico antes que teológico es fundamental. En este sentido la filosofía en uso en el tiempo de las discusiones teológicas es la platónica que tiene grandes luces y la aristotélica que es la asumida al final por los dogmas cristianos, no significa que Aristóteles y su obra fueran revelación de Dios, pero su pensamiento forma parte hoy por hoy del depósito de la fe.
    Para Platón el alma está encerrada en un cuerpo, y esto si se lleva al extremo, caemos en ese espiritualismo falso en el que muchos Padres cayeron al intentar aproximarse a la figura de Cristo. Entonces hay una ascesis para deshacerme del cuerpo de muerte que me abruma.
    Yo defiendo que SOY mi cuerpo, pero no solo mi cuerpo, la concepción aristotélica es dual, no dualista, SOY CUERPO Y ALMA. Ambas cosas. Si solo fuera cuerpo caería en el materialismo, si solo alma, en el espiritualismo.
    SOY CUERPO Y ALMA ESPIRITUAL.
    Perdonad la digresión, pero creo que es fundamental, al final apelo con esto a mis conocimientos y a ciertas pinceladas, no pretendo ser abusivo o completo, ni tener la verdad. Disculpad mi atrevimiento y gracias por la paciencia.
    1. La unión del cuerpo y alma es substancial. No es mezcla ni síntesis. Son dos realidades unidas substancialmente. No algo accidental (como sería el alma caída en un cuerpo o mi coche). El hombre es UNO, no dos cosas. Mi experiencia me dice que yo soy el mismo que piensa y siente. Otra experiencia es que ambas se obstaculizan (quizá de esta experiencia se puede concluir que no soy una de las partes), se frenan, incluso se anulan, por ejemplo, si he tenido una comilona no pienso bien, estoy embotado. Si al conducir presto demasiada atención a la radio, pierdo facultades en la conducción y puedo tener un accidente. O si voy absorto en mis pensamientos por la calle quizá pase un familiar y no le he percibido, ni me he dado cuenta. Hay operaciones del alma que las expreso a través del cuerpo, somatizo mis ansias, mis pensamientos, mis angustias, hay una unión entre psique y cuerpo. De hecho, hay gente que piensa que las enfermedades mentales no existen. El alma como creación directa de Dios es perfecta en cuanto tal, pero el cuerpo está sometido a la enfermedad y al espacio y al tiempo. Un sordomudo y ciego (película: el milagro de Ana Sullivan) es brutal, no tiene contacto con el mundo exterior y cae en un total ostracismo, la comunicación con él es a base de golpes, solo queda el tacto y es muy agresivo. No es posible pensar si no puedo sentir. No puedo creer si antes no he escuchado. Por eso el hombre es UNO. Mi coche no expresa mis sentimientos, mis miedos, mis fobias. Es algo mío accidental. El cuerpo es mío substancialmente.
    2. El alma es forma del cuerpo, es el principio de la existencia del cuerpo, le da unidad, organización y la mantiene. Esta es la actividad en la que el cuerpo no participa. Pero el alma está unida al cuerpo, pues no puede pensar sin él. Piensa gracias a la sensibilidad. El cuerpo le da individualidad al alma. Por eso mi alma es mía, y no la de ninguna otra persona que informa un cuerpo. Es la mía. La ascesis aristotélica trata de frenar las pasiones para mantenerlas bajo el dominio de la razón. El alma por sí misma no existe, solo en relación a un cuerpo. Por eso la muerte pone al alma en una situación intermedia, no es natural, hasta la resurrección de los muertos, en que tendremos un cuerpo glorioso, pero cuerpo al fin y al cabo que no puede explicar ni el mismo San Pablo. El cuerpo de la persona sordomuda y ciega será glorioso y sus heridas gloriosas como las de Cristo, perlas preciosas. Por eso el alma sin cuerpo clama por él en la resurrección final.
    3. En cada hombre hay un alma y solo una. No hay un alma para todos los hombres, cada uno tiene la suya propia. Y solo una de naturaleza espiritual.
    4. El alma está presente en todo el cuerpo toda ella. El alma no se extiende en mi cuerpo, sino que está toda ella, ya que no tiene partes, en todas las partes de mi cuerpo. Si pierdo una pierna pierdo una parte del cuerpo, pero no pierdo una parte de mi alma, otra cosa es que el asunto afectará a mi movilidad, pero también a mi ánimo, a mi pensamiento, a mi psique, a muchas funciones espirituales y anímicas. Pero solo he perdido una pierna, no la vida. ¿Cómo será en la resurrección final? ¿Tendré el cuerpo de mi muerte, de cuando era adolescente, o joven o niño? Eso ya son preguntas ociosas que no afectan a la fe, solo son curiosas y pueden enredarnos. Esto es ejemplo de las discusiones bizantinas, en donde se planteaba que a un hombre lo devora una fiera… ¿Cómo resucitará? Hay que evitar entrar en estas preguntas, pero las anteriores son fundamentales, ¿Quién es Cristo? ¿Qué es el hombre?
    Bueno, hermanos. Con la filosofía, dando pinceladas teológicas, y según el sistema aristotélico, esto funciona, si tomamos otra escuela filosófica, hacemos otra teología y tenemos otra cosmovisión. Los Padres tuvieron que echar mano de estos conceptos helénicos para explicar la fe, y no entran en contradicción con la concepción hebrea. Para los hebreos “carne” define al hombre mismo, alma y cuerpo, pero para creer en la resurrección de los muertos los hebreos tuvieron que pasar por una pedagogía divina larga hasta concluir que los muertos resucitan individualmente, no como nación.
    Dejo tres artículos interesantes a nivel bíblico, “carne” y “cuerpo” de X. Leon-Dufour, creo que su lectura es extremadamente interesante y no muy larga, ayudará a comprender y además está lleno de referencias bíblicas que nos abrirán el apetito de escudriñar las escrituras, como dice mi suegro:
    https://hjg.com.ar/vocbib/art/carne.html
    https://hjg.com.ar/vocbib/art/cuerpo.html
    https://hjg.com.ar/vocbib/art/alma.html

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  6. Pues que interesante. Yo no soy teologo, pero recuerdo que Jesús dice en la ultima cena: “tomad y comed todos de el porque esto es mi cuerpo”. Él se refiere a su cuerpo como a algo distinto de Él, pero también en su cuerpo ocurre la transubstanciacion, verdad?
    Entiendo que en ese momento el pan es sacralizado y obtiene algo que antes no tenía, por ser solo pan. Pero luego el pan posee a Cristo. Y entonces me pregunto, como el pan puede poseer a Cristo?

    Sea como fuere… creo que nuestro lenguaje es muy imperfecto para describir los Misterios. Probablemente nuestro lenguaje solo sirva para describir los procesos mentales que ocurren en nosotros. Y como esta discusión es, justamente, sobre y en “el pensar” (la razón), me permito hacer una segmentación: Como dicen los santos padres, es el corazón quien puede ser morada de Cristo, no mi razón. Por mi parte, trato de darle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

    Un abrazo en nombre de nuestro Señor.

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  7. Saludos fraternos, hermanos.

    Interesante el tema. Yo estoy en la comprensión de que no soy un cuerpo, pues éste es mortal, es prestado por Dios, pero lo que vivirá eternamente desde la fe y la vida en Cristo, es el Espíritu.
    Tengo un cuerpo, estoy en él pero no soy ese cuerpo, pues hablar de ser es distinto de estar o tener. El ser es intemporal y trascendente, y el cuerpo es temporal y prisionero de ese yo.

    El cuerpo es utilizado para mi entender por el falso yo, es su reino, donde se proyecta, manda, y se desenvuelve.

    Bien que Jesús se apareció una vez resucitado a los apóstoles y discípulos con un cuerpo, pero no lo reconocían, porque supongo sería distinto de como lo habían visto antes, hasta que Él les abríó la visión interior o espiritual, para identificarlo no como un cuerpo, sino como Cristo, vivo en el Espíritu de Dios. Aquí nos muestra que el cuerpo no es el espíritu, el ser, aunque lo utilizó para comunicarse con ellos de forma visible.

    Este razonamiento de si soy el cuerpo, qué parte soy… lo hice durante un tiempo, asi como también dónde está la mente. Al final todo parece señalar que no soy el cuerpo, ni la mente, sino la Conciencia o Espíritu que los habita.

    Esto que en un primer momento puede ser una indagación, pasa luego a ser experiencia, pues al comprender esa realidad -por decirlo de alguna manera- eso es muy liberador.

    Y la comprensión es importante, nos da claridad, aunque lo esencial es la experiencia de que Cristo su paz mismos, oran y se manifiestan en nosotros,

    La realidad de que somos Espíritu nos la da Jesús, el cual la señala en ese segundo nacimiento al Espíritu que explica a Nicodemo. Y eso es muy profundo para tratarlo aquí, pero sí es cierto que cuando nos abandonamos a Él, en nuestra vida, -en meditar la Palabra diaria, en la Oración, el silencio, en la confesión, en la Eucaristía-, entonces el Espíritu de Cristo, nos “trabaja desde dentro” y nos va limpiando y haciendo espacio, y es Él el que cambia nuestra percepción como cuerpo, para vivir que somos ese Templo del Espíritu Santo, en el que al altar es el reino del Corazón interior.
    Creo que el cuerpo es un instrumento, a través del cual, el Espíritu que somos, se manifiesta.

    M.Carmen PIña

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  8. Estoy totalmente de acuerdo con la aportación de José A. soy cuerpo, diría cuerpo-alma, soy un todo llamado a resucitar.
    Pero me pregunto si todas estas disquisiciones filosóficas-antropológicas nos ayuda a centrarnos en esa unión con Dios a la que aspiramos y mantenernos en esa “docta ignorancia” de los Padres del desierto.
    Un saludo invocando el Santo Nombre

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    • Hola María. Gracias por comentar. Creo que a los que se sienten ajenos a estos temas o muy seguros de lo que consideran ser y que no se les originan estos cuestionamientos, involucrarse en estas discusiones realmente puede producirles ruido o distracción de lo esencial. Pero, para aquellos que tenemos estas cuestiones en nuestro paisaje mental, evadirlas o dejarlas a un lado solo producirá que reverdezcan más tarde o temprano, dificultando el silencio interior. Por eso, creo que tienes razón, en estos menesteres y discusiones solo deben involucrarse los que se sienten atraídos/llamados a estas reflexiones. Pero para aquellos que pueden silenciar la mente, mediante la oración de Jesús o cualquier otra similar, es totalmente innecesario. Un abrazo fraterno hermana, invocando a Jesucristo.

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  9. Yo creo que hay una diferencia entre el cuerpo y el coche o una vivienda y es que el cuerpo está llamado a resucitar, pero ni el coche ni la vivienda están llamados a hacerlo. Jesucristo cuando resucita tiene un cuerpo, no físico pero si un cuerpo. Yo creo que esa es una diferencia importante y fundamental para decir que soy cuerpo y no que tengo cuerpo. Es más, decir que soy cuerpo yo creo que es valorar debidamente el cuerpo y por tanto no reducirlo a una especie se soporte sin mas o un apendice. Este cuerpo, caduco y todo como es, esta llamado a transformarse, a renovarse. San Pablo dice que nuestro cuerpo es templo del Espíritu y un templo es un lugar sagrado. Bueno a mi es lo que se me ocurre al respecto.

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    • Hola Padre José, gracias por comentar. También coincido en que hay una diferencia entre el cuerpo y un coche o una vivienda; en las notas los equiparaba en cuanto a que los tres son para nosotros objetos de la percepción. Son muy diferentes en cuanto al registro vivencial que de ellos tenemos, por supuesto. Yo si bien estuve en el seminario y en algunos monasterios no tengo estudios avanzados de teología, me disculpo si digo alguna aberración en relación a lo dogmático. Ahora, si soy cuerpo, ¿porque hablo de “mí” cuerpo como propiedad, lo que implica un propietario y un objeto poseído…? Intento solo profundizar desde el razonamiento cabal en mí y la propia experiencia: Si soy cuerpo… ¿soy todo él, o solo una parte de él? Porque a nadie se le ocurre decir que soy mi sangre o mis huesos, si así fuera, debería reconocer que soy también las heces o las mucosidades que se excretan… hay todo un tema aquí que es importante ir desmenuzando, sobre todo para los que nos planteamos esto. Me genera gran admiración la doctrina paulista, pero debo reconocer, que al reconocer San Pablo al cuerpo como templo lo diferencia de lo que soy. Porque si el cuerpo es templo del espíritu, quiere decir que alberga el espíritu que soy. En fin, ya nos aclararemos Dios mediante. Un abrazo para ti y todos invocando el Santo Nombre de Jesús.

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    • Yo estoy de acuerdo con usted Padre. Después de leer todo lo anterior veo mi total ignorancia a todo, sólo me resta decir que otro padre me decía que el hombre es la unidad de cuerpo y alma. Al mismo tiempo Jesucristo en el tiempo Pascual llama a tocarle el cuerpo para verificar que no es un fantasma, y finalmente san Pablo nos dice que somos el “cuerpo místico de Cristo”. Si somos ese “cuerpo místico” entonces ¿a cual cuerpo pertenezco? ¿cual cuerpo debo pertenecer o me debe pertenecer? ¿soy yo que debo pertenecer o me pertenece? Y si no creo en Cristo acaso ¿soy un cuerpo sin cabeza?

      Como ven estoy medio perdida padre pero su respuesta me pareció sencilla y entendible a mis neuronas. Gracias.

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