El sufrimiento (I)

¿Qué es el sufrimiento?

Es lo que sentimos cuando nos consideramos separados Dios. Cuando creemos que lo que ocurre y lo que ocurrirá depende de nosotros y no de la voluntad divina.

Como en todas las cosas y temas podemos aproximarnos desde diferentes puntos de vista y planos de comprensión. Recuerda que todo depende de quién habla y de quién escucha, del nivel de comprensión desde el que cada uno se está comunicando y, sobre todo, del interés que guía el intercambio.

Por eso, también podríamos decir: El sufrimiento es el saldo de nuestro grado de resistencia a la voluntad divina. Esto no implica no actuar como consideramos mejor o correcto sino que se refiere al modo en que tomamos el resultado de las acciones. De allí que la actitud desde la cual vivimos configura la mayor parte del sufrimiento. Una situación ocurre y el modo en que la acojo o la recibo es mi actitud.

Si soy consciente de que ningún acontecimiento puede darse si no es por voluntad de Dios o al menos, porque Él lo ha permitido, la manera en que me abro a los hechos que suceden minimiza cualquier sufrimiento. Te recuerdo que el sufrimiento es mental y no estoy hablando del dolor que sentimos en el cuerpo. Pero aún en el caso del dolor físico, si nos hacemos conscientes que no puede darse sin mediación del designio divino, este resulta mucho más llevadero. La mayor parte del dolor es “sufrimiento” esto es un agregado de la mente vagabunda a lo que está ocurriendo.

Otro punto de vista complementario que podemos utilizar dice: El sufrimiento es el aviso de que debo rectificar el rumbo en aquel aspecto de mi vida donde se ha hecho manifiesto. Nosotros tendemos a quejarnos del sufrimiento en lugar de agradecer la indicación que llega hasta nosotros para que transformemos nuestra vida.

Cuando decimos “transformar la vida” nos referimos a vivir conforme a nuestro entendimiento más profundo. Por ejemplo: Si estoy convencido que la enseñanza evangélica es la mejor norma para orientarme en la vida diaria y ni siquiera pongo lo mejor de mí en ser coherente con ella, seguramente el sufrimiento me irá avisando a cada paso de esta contradicción. Incluso el sufrimiento tenderá aumentar mientras más sordo me haga a la voz del corazón o a la voz de la gracia en el fondo del alma.

Continúa…

Texto propio del blog

Dos enlaces:

El Espíritu Santo viene

Texto de Hesiquio de Batos

7 Comments on “El sufrimiento (I)

  1. Gracias!
    Aún sigo sin entender pero seguramente un día lo veré claro. …sino es aquí será en la eternidad, junto al amado Dios!
    Un abrazo en Cristo.

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  2. Cuando se dice que algo acontece porque es la voluntad de Dios ahí nuestra voluntad coincide con la voluntad de Dios y sucede según mi voluntad y según la voluntad de Dios.
    Cuando se dice que Dios permite la circustancia es porque sucede según mi voluntad o la voluntad de alguien y no según la voluntad de Dios.
    Por lo tanto Dios permite siempre las cosas sea o no su voluntad.
    Entonces todo sucede según nuestra voluntad, no la voluntad de Dios.
    Pero si nuestra voluntad coincide con la voluntad de Dios los resultados son verdaderamente buenos. Y si algo acontece que no es voluntad de Dios, Dios intercede (haciendonos entrar en razon pero sin obligarnos)para que finalmente hagamos según sea su voluntad y de modo que ambas voluntades coincidan….seria así?

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    • Hola Fanny, ¿cómo estás? Un gusto leerte de nuevo, aunque se me ha hecho un poco de rompecabezas… desde mi punto de vista todo lo que ocurre es voluntad de Dios. Lo que sucede es que a veces esa voluntad se nos hace manifiesta a través de un hecho sin causa aparente (y en ese caso le llamamos la voluntad de Dios sin problema) y en otros casos sucede lo que nosotros queríamos o alguien deseaba (seríamos en ese caso vehículos de Su voluntad), pero que de todos modos no podría darse si Dios no lo quisiera por decirlo de algún modo. (Dios no tendría deseos como nosotros los entendemos porque no tiene carencia alguna). En fin, como ves es un asunto para ir paso a paso y lindo tema. Muchas contradicciones son aparentes, porque dependen del punto de vista o plano desde el que se habla. Gracias por comentar y lo seguimos cuando quieras. Un abrazo fraterno, Cristo te cuide.

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  3. Muy bueno el artículo, es así, lo que produce más sufrimiento es la resistencia. Aquí en España durante la pandemia se ha estado oyendo mucho una canción muy bonita que se llama “Resistiré”, y yo cuando la oía pensaba, no mejor: Aceptaré. Un abrazo

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    • Hola María Jesús, me ha dado gracia lo que comentas, está muy bien. Claro porque además, aceptar no implica no hacer lo que uno considera su propio deber. Incluso cuando aceptamos la situación solemos ser más eficaces en lo cotidiano. Un saludo fraterno hermana, Cristo te cuide.

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    • Gracias por comentar hermana, ha hecho gracia tu comentario; coincido plenamente con lo que dices. Aceptar nos permite actuar confiados y por tanto eficaces sin pretenderlo. Un abrazo fraterno en Cristo.

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