La tranquila alegría de la plenitud

6º día

primera semana

Sin la percepción de la presencia divina, todo parece perder sentido. El Dios conceptual ayuda un poco, puede orientar algo… pero el Dios presencia en el cotidiano lo cambia todo.  

Nunca termino de entender esto con lo cual se insiste tanto…  

Es que no se trata de entenderlo, eso es algo mental y su influencia es muy relativa, allí se queda. Se trata de vivenciar lo sagrado. De advertir la influencia de ello en todas las cosas y sobre todo en tu propia vida. (Hechos 17, 28) Es un darse cuenta integral que incluye la acción, las emociones y los pensamientos y que trasciende todo eso, dejándote en el terreno del espíritu.  

Usemos de ejemplo nuestra relación con el móvil, que es algo que está a la mano y casi todo el mundo tiene. Imagina que se corta la conexión a internet. No tenemos wifi ni datos, ni nada, se queda en cero. El objeto pierde gran parte de su sentido. No sabes muy bien que hacer con él, lo dejas hasta que vuelve la conexión. Pues con nuestra vida es igual. Sino estamos conectados a lo trascendente que es Dios, lo sagrado se ausenta y con ello los significados se nos van perdiendo. Ya no sabes para que estudiabas eso o para que te relacionabas con tal o para que formaste una familia o te hiciste consagrado etc. etc.

Pero a la vez no podemos destruir o abandonar todo lo que tenemos en la vida por esta falta de sentido profundo que detectamos; entonces seguimos andando, la inercia nos va guiando, el motor de las múltiples necesidades sigue en marcha, pero el conductor destaca por su ausencia. Es fundamental restablecer la conexión con lo esencial, que proviene del origen y es Dios en el corazón. El corazón espiritual tiene que estar vivo y latir tranquilo pero fuerte, constante y profundo. La gracia tiene que fluir por las venas, la sangre sola no nos basta.

¿Cómo conectarse a esa presencia divina? Suena muy bonito pero no tengo idea de como empezar a vivirlo.

Para sentirnos conectados a Dios necesitamos estar conectados con nosotros mismos, ya que Él es quién nos sostiene. Sin estar conscientes de nosotros no podemos descubrir lo divino en el presente. Por eso es necesario vivir más tranquilos y recogidos, más silenciosos; un estilo de vida simple, preciso y potente, que no se dispersa en las mil cosas. Puede llevar tiempo y paciencia pero esa es la dirección válida para lo que buscamos. ¿Qué buscamos? Una paz viva no dependiente. La tranquila alegría de la plenitud. La quietud interior aún durante las actividades. Puede resultar en paradoja: queremos la autonomía e independencia de quién vive entregado a Dios.

Deberíamos poner la atención en esta sensación de estar conectados o desconectados del Cristo cotidiano. Igual que con el móvil. Cuando quedamos sin internet enseguida nos fijamos que ha pasado. Se salió el cable del modem o será una falla general… ¿Cómo puede ser! nos decimos y andamos buscando la señal nuevamente. Pues en esto lo mismo. Hemos de tener registro claro de cuando estamos bien sintonizados a la gracia o cuando nos vamos desconectando… y buscar la conexión con ahínco, viendo la importancia de permanecer en Dios (2 Crónicas 15, 2b).

Prácticas sugeridas:

1) Vamos a centrarnos en verificar nuestro grado de conexión o desconexión con lo que para cada uno es la presencia divina. Vamos a ponernos algunas alarmas, tres, cuatro, cinco, cada uno verá. Durante toda la jornada. Al sonar la señal nos tomamos un momento a solas, bastarán dos minutos sino se cuenta con más disponibilidad, para evaluar nuestro emplazamiento interior (2ª Cor 10, 3). Debemos preguntarnos: ¿Estaba actuando en conexión con lo divino? ¿Estaba llevando adelante esa secreta liturgia interior? ¿Me sentía partícipe del misterio? Por supuesto todo esto admite grados y profundidades. Lo esencial será la respuesta íntima que surge.

2) Al final de este viernes, sexto día de ejercicios, introduzcamos estas dos preguntas que siguen en el corazón y dejemos que trabajen por si solas alumbrando comprensiones: ¿Qué caracteriza mis momentos de presencia? ¿Por qué digo que en tal momento percibí lo sagrado? Se puede tomar nota de comprensiones o dificultades y hacer comentarios en el blog o traerlas al encuentro virtual del próximo sábado.

elsantonombre.org

Recomendamos la lectura atenta del párrafo 92 de la segunda centuria de Nicetas Stethatos

Aquí el audio en MP3

2 Comments on “La tranquila alegría de la plenitud

  1. Pingback: El tercer elemento – El Santo Nombre

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