¡Oh que descanso..!

Esto de la sumisión a la voluntad divina a mi no me cuadra. Me hace sentir marioneta. Y eso de dejar las cosas del mundo me suena a vivir una vida triste sin ninguna alegría.

Sí, la mente puede interpretar así la enseñanza del Padre Caussade u otras similares, sobre el abandono a la divina providencia. Es un tema extenso, lo tratemos por partes. Mira una planta en tu patio, alguna que sea bella para ti. Ella nació de una semilla, creció por un misterioso impulso que la habitaba. Desplegó hojas y flores hermosas; cada día se abre al sol y espera la lluvia. Está totalmente inmersa en su medio. Es compatible con el aire, con los minerales de la tierra, se bebe el agua a raudales. Luego del aguacero queda tan linda que nos parece contenta. Cumple ciclos de floración, produce frutos y sigue las estaciones.

Nosotros en principio, seguimos un camino similar. Venimos de la semilla de nuestros padres; crecemos bajo el influjo de una fuerza invisible que habita los miembros; desplegamos la risa y el juego, desarrollamos los talentos, emprendemos y realizamos proyectos que, a modo de flores y frutos, nos insertan en el mundo social. Tejemos relaciones afectivas y nos nutrimos de ellas. También esperamos la lluvia, nos agobiamos un poco con el calor y nos vemos radiantes cuando nos sentimos queridos y valiosos.

No conocemos la vida secreta en la conciencia vegetal; nos parece saber algo más de la vida animal; muchos de ellos nos resultan muy queridos y nos sentimos parientes. Sin saber como, respiramos, comemos, dormimos y despertamos, nos activamos y movemos; en casi todo nos parecemos a los demás vivientes. A esa fuerza inconcebible que puso en marcha todo y que sostiene los planetas en órbita y da la luz a las estrellas, le llamamos la voluntad de Dios. Al reconocimiento profundo de esto, le decimos aceptar la providencia divina. Agradecer este misterio cada día y vivir gozosos de ser parte de la creación y sumarnos a la obra con lo mejor que tenemos, es la sumisión al supremo designio.

Mediante la atención nos damos cuenta de que vivimos en Su casa. Al sabernos invitados al banquete de la vida surge la gratitud. La gratitud nos hace amar al dador de todas las cosas. ¡Oh que gusto ser arcilla en sus manos! Olvidarse de los cuidados y de la propia importancia… que descanso! La atención vigilante nos permite sumarnos, ejercer la libertad que nos permite. La vida cobra sentido y se disfruta en plenitud. Es la recuperación de la infancia, la suave sinfonía de los hijos de Dios.

elsantonombre.org

Enlaces de hoy:

Empiezo a percibir

Ejercicios contemplativos en la vida ordinaria

Hermanas y hermanos, cada sábado a las 15 hs. de Argentina, 20 horas de España, nos encontramos para realizar un intercambio fraterno e invocar el Santo Nombre de Jesús en comunidad. El enlace es el mismo que para ir a los momentos de oración: https://us02web.zoom.us/j/88619724529

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