Cierra la puerta a las inquietudes

San Bruno

“La “inquietud” pesa sobre el espíritu, sobre el corazón, sobre toda alma. Envenena la existencia. Tengas lo que tengas que hacer, sean cuales sean tus responsabilidades materiales o espirituales, no enmarañes tu alma, y no permitas jamás que la inquietud te turbe. Todo lo que tienes que hacer en religión es Su obra. Haz generosamente lo que puedas, sabiendo que el éxito no depende más que de Él, no de tus habilidades.

Si no buscas en ninguna cosa tu propia gloria, vivirás en una paz inalterable, aunque tengas mucho que hacer aún. Una sola cosa hay que temer: el pecado. Los caminos de Dios no son los nuestros. Jesús triunfa por el fracaso. Nada ha cambiado desde hace veinte siglos. Sé diligente, y pon los medios: es la voluntad de Dios. Pero quédate persuadido de que nada tendrá éxito más que por Él. Si Él no lo quiere, acepta el fracaso, así como todas sus consecuencias humillantes y desagradables.

Entonces, serás libre. Hacer lo que Dios quiere: eso es lo que importa; no el tener éxito. ¡Es tan tranquilizante pensar que el Padre tiene en sus manos, el mundo y el corazón de todos los hombres! Todo ocurre porque Él quiere; nada se hace que Él no lo permita. ¿Por qué angustiarse con vanas preocupaciones? Pon por obra lo que está en tu mano, pero a su tiempo. Rehúsa reflexionar en el momento que pertenece a Dios: oración, lectura, gran silencio de Completas a Prima… ” (son fragmentos de “Las puertas del silencio”)

(El texto fue escrito para monjes cartujos)

Aquí el PDF completo

Momentos de oración: de lun. a vier. a las 7, 15 y 22 hs. de Argentina / 3, 12 y 20 hs. de España

Homilía del Domingo 10 de octubre

16 Comments on “Cierra la puerta a las inquietudes

  1. Yo, igual que Ricardo no acabo de comprender si es que mi fe no es lo suficientemente potente y profunda como para que el Señor me escuche. Pones, Ricardo una pregunta que yo me hago con frecuencia ¿Por que, Dios permitió que esto ocurriera en mi vida?, si los resultados están siendo fatales y me siento fracasada con esta decisión. No puse suficiente fe?, Pedía algo que no me convenía?, pero que yo no veía así. Es cierto que hay momentos que después de hacer la Oración del Señor, me siento escuchada pero hay veces que no. Como llegar a una conclusión?? Ay Mario, perdona que haga preguntas tan difíciles, pero la vida lo es tanto que uno, a ratos se encuentra encallado. Sin saber que camino coger. Gracias siempre por tu escucha y tu ayuda. Que Dios te bendiga ahora y siempre. En Cristo cariños de Pepa

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    • Querida Pepa, al contrario te agradezco tu pregunta. Nos lleva a bucear un poco más hondo en búsqueda de respuesta. Que nuestra fe no es lo suficientemente potente y profunda, seguro que si. Somos vacilantes, inconstantes y creemos con reservas. Le damos todavía demasiada importancia a la mente. Nos pasa a todos y no preocuparse, ser pacientes. Pedir la gracia de una fe profunda e inconmovible.
      Todo lo que Dios permite, por otra parte, parece necesario para nuestro crecimiento espiritual y así lo verificamos, pero puede necesitar tiempo de evolución hasta que lo advertimos.

      Hay algo importante… ¿Qué pedimos cuando pedimos? Dios suele concedernos lo que pedía nuestro corazón detrás del pedido que formulaba nuestra mente de cierto modo. Es como que Él sabe que detrás del regalo que pedimos hay otro mejor y mas caro, que deseamos por sobre todas las cosas y ni siquiera nos damos cuenta. Suponte… como ejemplo: Que pido? Que mi hijo se quede a vivir cerca en lugar de irse a otro país? O que la relación con él sea profunda y crezca al punto de sentir unidos nuestros corazones? Obviamente lo que pedimos es lo segundo. Bueno, a ver si agregamos algo en la 76 de Filocalía.

      Un abrazo fuerte hermana querida y gracias por todo. Cristo te cuide.

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  2. Debo compartir con vosotros que muchas veces, sentado o caminando, repito las cuatro primeras líneas:
    Nada te turbe,
    Nada te espante,
    Todo se pasa,
    Dios no se muda,
    Como si fueran una jaculatoria, cada paso una línea, hasta encontrar el tono, sobre todo si estoy agobiado, preocupado, si me cuesta entrar en la oración. Muchas veces, al cabo de muy poco, casi sin darme cuenta, ya estoy en la oración. No es magia, es como si fuera un buen mecanismo, verdad?

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    • Hola hermano! Es muy buena oración. Lo que el alma de la santa se decía a sí misma para serenarse en Dios. Es muy práctica y útil. Vivir así, en esa sintonía… ¿qué más se necesita? Un abrazo fuerte Andrés, la gracia te acompañe.

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  3. Leyendo al hermano Ricardo lo primero que me vino a la cabeza son unas líneas muy recordadas, muy de almanaque digamos, de Santa Teresa de Jesús, al tener el tono amable de su poesía, junto con la sabiduría, las podemos incorporar con mucha alegría y beneficio, me parece. Son muy conocidas.
    Por cierto, la festividad de Santa Teresa se celebra el 15 de octubre.

    NADA TE TURBE

    Nada te turbe,
    Nada te espante,
    Todo se pasa,
    Dios no se muda,

    La paciencia
    Todo lo alcanza;
    Quien a Dios tiene
    Nada le falta:
    Sólo Dios basta.

    Eleva el pensamiento,
    al cielo sube,
    por nada te acongojes,
    Nada te turbe.

    A Jesucristo sigue
    con pecho grande,
    y, venga lo que venga,
    Nada te espante.

    ¿Ves la gloria del mundo?
    Es gloria vana;
    nada tiene de estable,
    Todo se pasa.

    Aspira a lo celeste,
    que siempre dura;
    fiel y rico en promesas,
    Dios no se muda.

    Ámala cual merece
    Bondad inmensa;
    pero no hay amor fino
    Sin la paciencia.

    Confianza y fe viva
    mantenga el alma,
    que quien cree y espera
    Todo lo alcanza.

    Del infierno acosado
    aunque se viere,
    burlará sus furores
    Quien a Dios tiene.

    Vénganle desamparos,
    cruces, desgracias;
    siendo Dios su tesoro,
    Nada le falta.

    Id, pues, bienes del mundo;
    id, dichas vanas,
    aunque todo lo pierda,
    Sólo Dios basta.

    SANTA TERESA DE JESÚS

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  4. Hola, Mario. Me resulta relativamente fácil confiar en la Providencia para con mi vida.
    Luego me gustará más o menos la situación, pero no tengo gran estima, por la experiencia vital, a mi propio juicio; me he equivocado demasiado en asuntos importantes como para creer que sé lo que me conviene.
    Pero se me hace muy difícil confiar en Dios cuando pido algo que sé objetivamente bueno, como la conversión de un ser querido, y Dios no la concede.
    Y no me fío, porque veo que, de hecho, Dios deja sin el don de la fe a un número casi infinito de personas.
    ¿Cómo puedo experimentar de alguna manera que Dios no me ignora, o que sus caminos son tan inescrutables que, al final, no nos sirven de protección a los que le rezamos?
    Saludos

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    • Hola Ricardo. Cristo te cuide. Hermano gracias por el tema q planteas, que suele ser motivo de confusión habitual. En un rato te comento algo y ya tomo nota para llevarlo a la 76° de Filocalía. Un abrazo fraterno invocando el Santo Nombre de Jesús

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    • Hola de nuevo Ricardo. Muy en breve te comento algo: Siempre estamos viendo subjetivamente las situaciones, incluso las que nos parecen más “objetivas”. Todo es filtrado por el tamiz de nuestra memoria, estado actual de situación, perspectiva de futuro, creencias y valores y un largo etc. Vemos la realidad como a través del ojo de una cerradura, nunca abarcamos la escena total que se está desarrollando detrás de la puerta. Muchas veces nos decimos… ¿Por qué Dios permitió que ocurriera esto en mi vida? Sólo años después advertimos que ese “mal” fue la fuente de un gran bien actual. Por otra parte el hecho de que vivimos nos muestra que Dios no nos ignora. Él nos sostiene respirando, viendo, existiendo. Hay varios aspectos respecto de lo último de tu comentario en cuanto a la protección a los que rezamos. Parece que Él se entrega en la medida en que nos entregamos. Y que la vacilación y la duda hacen a nuestra oración muy débil. Ciertamente sus caminos son inescrutables pero el corazón puede percibir una protección que lo abarca todo y a todos. El problema está a nivel de la mente, cuando con ella sola queremos comprender. Bueno, ahí vamos, la seguimos el viernes en el vídeo y me dices si ha servido. Un abrazo fraterno Ricardo, la gracia te acompañe.

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  5. Efectivamente…es un texto maravilloso, se percibe la mirada y el corazón del monje. ¡¡¡Muchas gracias Mario y demás hermanos y hermanas por compartir tanto!!!

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  6. Hno. Mario, termino de ver y escuchar la reunión de ayer tarde, ha sido una gozada, aunque al final no haya podido participar cómo fue mi propósito, quien sabe, tal vez fuese lo mejor.
    Veo que sus “sueños” van tomando cuerpo y me da mucha alegría, en parte también me anima personalmente, porque mi pobre oración no ha sido en vano. He rezado y continúo para que Jesús el Señor que es quien comenzó todo esto lo siga llevando por el buen camino.
    Esta es mi tarea desde lo oculto, lo demás…Dios tiene sus planes para cada uno.
    Sigamos unidos en la invocación de Su Santo Nombre.
    Un abrazo fraterno

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    • Tantas gracias te doy María, por tus oraciones desde el silencio en tu vida consagrada y desde hace tanto que “importunas” al Señor para que nos ayude y oriente. Es muy grato saber que estamos unidos en el sagrario del corazón. Cristo te cuide hermana y esperamos puedas llegarte virtualmente alguna vez a los encuentros.

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    • Hola! Sí claro. Ansiedad, desasosiego, prisa, agitación,,,, son palabras que enfatizan en sensaciones similares que en definitiva nos muestran a nosotros mismos tendidos hacia afuera, dependientes de algo o de alguien o un poco alejados de nuestro corazón. Un abrazo fraterno en Cristo !

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