La patria del silencio

«La patria del silencio, el solar del silencio, no es este lugar geográfico, no es un valle, ni un desierto, ni un bosque, ni una montaña; es tu corazón. El silencio no existe de por sí; solo existe si tu corazón es silencioso. Por eso no vamos a gastar energías en controlar, en vigilar el silencio, ni en quejas ni en resistencias. Todo esfuerzo es para adentrarnos en nuestro corazón.

De no aceptar este ritmo, esta atmósfera remansada, es preferible despedirse y buscar otro clima. un silencio vigilado, impuesto, ya no es silencio. El silencio de cada uno es descanso de todos. El ruido no hace bien, daña, desajusta. El bien no se nota, no mete ruido».

Del libro «La oración del silencio» del Padre Moratiel

¡Gracias María Jesús por el texto!

Aquí dejamos la práctica semanal sugerida:

Dos enlaces sugeridos:

Mira que te mira

Una regla de vida

10 Comments on “La patria del silencio

  1. Gracias Mario, increíble plan de vida. Me sirve también el comentario de Irene que a mí me ha sucedido también alguna vez. Voy orando y de repente me encuentro que también estoy divagando. Aplicaré tu consejo para solucionarlo. Yo, con el poco tiempo que llevo con la oración constante me doy cuenta de como cambia mi forma de enfocar las cosas. Aunque sigo fallando con las divagaciones y necesito mucha práctica. Pero siempre debemos empezar y volver a empezar. Si lo hacemos con fe y convicción de que es lo necesario para vivir según la voluntad de Dios llegaremos a ello. Mil gracias Mario y que Dios te bendiga por tanta sabiduria espiritual que nos compartes.

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  2. Querido hermano Mario, muy oportuno recordatorio de la actitud orante que debemos tener siempre, en todas las circunstancias; tendemos a olvidar y darle el poder a la mente racional, de ahí la necesidad de recordar. Así que muy eficaz tu enseñanza, transmitida además con sencillez y humildad. Eternamente agradecido. Que Cristo nos ayude y nos cuide.

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  3. Excelente video, radical!!!
    Me resulta admirable con cuánta calidez y pasión estás transmitiendo un saber tan profundo y esencial.
    Me llegó al corazón.
    Gracias Mario por compartir.
    Abrazos para toda la comunidad!!!

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  4. Muchísimas gracias por tus palabras. Me ha ayudado mucho, pero es cierto que me ha surgido una pregunta. Cuando hago la invocación continua, muchas veces se convierte en mecánica y me descubro divagando en pensamientos de todo tipo mientras la repito. Esto me ha desmotivado de tal manera que pienso que no va a tener efecto en mi y acabo dejando de hacer la oración.

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    • Hola Irene, Cristo te cuide. Es muy habitual lo que describes en los comienzos, no te aflijas. Simplemente cada vez que nos damos cuenta de esta mecanicidad, volvemos a «darle cuerpo» a la oración; es decir, volvemos a decirla con conciencia y atención. Vamos poniéndole devoción y cariño. Puede ayudar mucho, decir la oración conscientes de lo que necesitamos en ese momento, por ejemplo: Digo la frase de la oración de Jesús, sabiendo que estoy con inquietud y prisa y entonces, lo que pido es la paz en la acción. O siento angustia por algo y entonces cuando digo «ten piedad» en realidad digo «Quítame la angustia, dame la confianza…» o similares. Persiste, con paciencia y fe, El Señor nos muestra su presencia más temprano que tarde. Un abrazo y Cristo te cuide. Gracias por tu consulta.

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      • Muchísimas gracias. Voy a seguir el consejo… 🙂

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