El regalo de Tu nombre

Dejar el cuerpo quieto, desatender los pensamientos y llevar la atención a la calidez del propio corazón, buscando encontrar allí la alegría de una paz inalterable… volver una y otra vez al centro, siguiendo el rastro de lo sagrado hasta encontrar la ermita interior; dejar a un lado las inercias, la pereza, las caídas, las dificultades de la vida o los vaivenes del ánimo… para encontrarse con otros, desconocidos al principio y de latitudes distantes y tejer allí una textura de fraternidad, es algo extraordinario y misterioso.

Es extraordinario porque va contra la corriente general de los acontecimientos, que nos impulsan a un frenesí cada vez mayor, a correr sin desmayo hacia el momento siguiente, a devorar todo tipo de sensaciones en pos de una felicidad externa que luego se descubre como espejismo, como quimera que adormece. Y es misteriosa la fuerza que nos reúne y nos vuelve a reunir, día tras día, persistentes y determinados. Le han llamado la gracia divina, el Espíritu Santo, un don de Dios y de distintas maneras.

Atravesando los siglos esa fuerza nos ha reunido; ya desde las primeras comunidades cristianas su aliento creció en los desiertos, se nutrió en la soledad de las celdas monacales o caminó por las estepas como el peregrino ruso; se hospedó en la penumbra de los santuarios o en el frío de los claustros silenciosos. Esa misma gracia se hizo manifiesta en algunos a los que luego llamaron santos y se hizo fuego escondido en numerosas almas anónimas, ocultos servidores de la palabra.

Ese mismo Espíritu te hace levantar en las mañanas, te lleva a la oficina, viaja contigo en el transporte público, va con tus niños al colegio, vive en la sonrisa del ser querido y nos acompaña en la pena cuando el temor nos invade. Es invisible, vive en nosotros y es lo que nos hace repetir el Nombre: «¡Señor Jesucristo! ¡Señor Jesucristo! ¡Señor Jesucristo!…» se escucha aquí y allá y donde quiera que atiendas con actitud silente.

¡Hermanas y hermanos muy queridos! Hace un año que oramos juntos, demos gracias por el don inestimable de la oración frecuente, de las relaciones fraternas y de la mutua compañía. En un mundo como el actual, que parece caminar a veces muy cerca del abismo, nuestro pequeño espacio de recogimiento, oración y silencio pretende cultivar la paz profunda. Que esa paz inalterable crezca en nosotros y se extienda a otros en todas partes. El Señor sabrá como hacer, demos gracias por el don recibido y fortalezcamos la decisión de caminar tranquilos pero ciertos hacia la oración incesante del corazón. Un fuerte abrazo para todos, invocando sin cesar, el Santo Nombre del señor Jesús.

elsantonombre.org

Haz clic aquí para un audio del texto «La oración» en la Fraternidad

¡Gracias Macarena y Gloria Teresa por el audio!

Gracias Mónica por el vídeo!

La semana próxima se habilitará la inscripción para el retiro virtual de principios de diciembre y se explicará la nueva modalidad que seguiremos en el mismo, si Dios lo permite.

9 Comments on “El regalo de Tu nombre

  1. Hace un año que el Espíritu sopla deletreando su Nombre y nos reúne, nos congrega, en un suspiro misterioso que va y viene, sin tiempo ni espacio, como es el Espíritu, de todos y siempre.
    A veces va mutando y es un alarido silencioso, otras tantas es gemido que despierta y despabila.
    Su Nombre, su Ser, su Presencia, por instantes se visten de gala bañados en fuego, que abrasa, que abraza, y unifica.
    Tantas veces simula ser un pozo de agua cristalina y uno sólo logra asomarse, sin poder tocarlo, sin poder beberlo, pero al mirarlo allí está El, y me veo, me reconozco la nada misma, frágil y pobre y miro un poco más y paradójicamente me descubro eterna posibilidad, porque en su Nombre se escucha el mío…
    Nombre sobre todo nombre, esperanza nuestra, alegría verdadera.

    Gracias Mario, por tanto, y en vos a todos los integrantes de esta fraternidad. Que Cristo te cuide

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    • Gracias Anne! No había visto este comentario hasta hoy, hermoso lo que compartes y muy cierto también en mi experiencia. Un fuerte abrazo y gracias por la hondura de tus oraciones que nos ayudan mucho. Cristo te cuide!

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  2. Gracias Mario!! Seguimos unidos con la oración incesante, Dios quiera por otros años más!, las inspiraciones del Espíritu Santo nos sigan guiando en el camino, este año ha sido una profunda e innovadora experiencia fraterna. Que se sigan estrechando lazos cada más fuertes desde cada espacio compartido virtual o presencial y que juntos seamos testimonio de la Unidad que se necesita en el mundo ante una sociedad deprimida y fracturada. Sigamos unidos sin cesar invocando el Santo Nombre de Nuestro Señor Jesucristo! A Él la Gloria!!

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    • Ser testimonios de la unidad… que buen norte para tener en cuenta. Gracias por todo el trabajo que has puesto y pones para crear y sostener este ámbito de Fraternidad. Un fuerte abrazo en Cristo Jesús.

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  3. Vivir el momento presente y hacerlo en el Santo Nombre, es sin duda vivir la gracia como don y saber que caminamos juntos hacia un mundo nuevo en donde ciertamente habite la justicia el amor y la paz. la fuerza de Dios nos dirije y acompaña. Un año es como un grano que no hace granero pero que ayuda al compañero. Felicidades.

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  4. Gracias, Mario, por reunirnos en el Santo Nombre de Jesús, que Dios te bendiga siempre.

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