Cristianismo original

Parte 1

Estimado hermano, ¿Qué me comentaría a propósito de la situación actual?

Bueno podrían decirse muchas cosas. Destaco sobre todo el hecho de que, aunque todos sabemos que en algún momento vamos a morir, ese conocimiento no está internalizado, no es una comprensión profunda. Es decir, intelectualmente lo sabemos, pero el corazón no lo asume. Y considero que esto nos sucede debido a que tampoco hemos comprendido nuestra verdadera naturaleza de Hijos de Dios. Se produce una clara contradicción entre lo que decimos que sabemos y lo que verdaderamente creemos.

Esto nos lleva, en mi opinión, a vivir como si fuéramos un mero cuerpo y la parte inmortal como dice Antonio el Grande, precisamente en Filocalía, permanece lejos de nuestra experiencia, como una simple creencia más declamativa que efectiva. Quiero decir, como una creencia que no trae consecuencias a nuestra vida. De allí que la muerte nos produce horror y que desesperemos ante la posibilidad. Estas situaciones nos muestran con claridad y sería bueno asumirlo para pedir la gracia que nos transforme, lo endeble de nuestra fe.

La fe es endeble cuando no está anclada o apoyada en la experiencia íntima de la presencia de Dios, viva y operante en nuestra vida. Porque no estamos hablando del dolor, cosa que es muy razonable que se trate de evitar, sino que escapamos tan desesperadamente de la posibilidad de morir, como si hubiera una creencia más de fondo que dijera: “En realidad no hay nada después que muere el cuerpo, desapareces de una vez y para siempre”. Entonces, cuando miramos la conducta social, de creyentes y no creyentes, vemos que en general se asemejan.

No estoy hablando de que no se deban tomar medidas protectivas como se están tomando o que uno debiera ser un irresponsable que anda por ahí expuesto al contagio y a contagiar a otros. Estoy hablando de la experiencia interna del espanto ante la posibilidad de morir. Por eso es tan distintivo el testimonio de los mártires o de algunos santos en la historia que afrontaban con verdadero valor o indiferencia la posibilidad de la muerte. ¿Cómo hacían semejante cosa? ¿Cómo es posible? Porque tenían una fe profunda cuyo fundamento era el conocimiento íntimo de la presencia del Creador providente.

Por eso, el cristianismo creció tanto en sus primeros siglos y soportó penurias y finalmente se extendió por el mundo, porque los cristianos de entonces, como comunidad, tenían más fresca la experiencia del Espíritu Santo luego de la vida de Jesús, como se narra por caso en el libro de los Hechos de los apóstoles. Luego siguió habiendo grandes espirituales y santos y mártires, pero no en la misma proporción. Como comunidad de creyentes, fuimos pasando de una comunidad imbuida del Espíritu Santo a una más declamativa y externalizada.

No me malentiendas; el cristianismo de todas las épocas, incluso el actual, muestra el ejemplo de muchos creyentes coherentes y santos que con su propia vida nos señalan el camino hacia el corazón de Cristo. Hablo de que como conjunto de creyentes hemos ido adoptando la fe externa de la religión del dinero o del consumismo o del hedonismo etc. Se nos ha ido apagando aquél fuego sagrado y muchas veces nos tornamos cristianos aparentes, como si esa palabra se hubiera desvinculado del discipulado de Cristo.

Este post continúa Dios mediante el lunes 23/3

Texto propio del blog

Enlaces recomendados

Hechos de Los Apóstoles

De Karol Wojtila en 1960 sobre San José

10 Comments on “Cristianismo original

  1. Pingback: Cristianismo original – II – El Santo Nombre

  2. Pongo un ejemplo de algo que me empuja a desear el Cielo:
    https://youtu.be/YBIptLcd4Iw
    Aqui están reunidas 3 canciones diferentes:
    -La primera bien puede expresar la felicidad al estar por fin en el Cielo junto a Nuestro Señor, el Amor de los amores.
    -La segunda bien puede ser el diálogo místico entre Cristo y el alma, cuando por fin se encuentran en el Paraíso.
    -Aunque la tercera es una gran canción de desamor, su estribillo merece ser cantado por todos en el Cielo y a pleno pulmón, lleno nuestro corazón de agradecimiento: “Y AHORA YA MI MUNDO ES OTRO”
    Recordemos que Dios hace fiesta por cada pecador convertido o sea, que Dios es muy fiestero, por lo tanto no dejemos de cantar y bailar en su honor. Y sigamos soñando con ese Cielo que nos tiene preparado.
    “Por tanto, ahora vosotros tenéis también aflicción; pero yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará, y nadie os quitará vuestro gozo.” Juan 16:22

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  3. Conviene practicar “el deseo del Cielo”, aunque aún nos quede vida terrenal para rato. Buscar todo lo que nos ayude a despertar ese deseo si aun no lo tenemos (Sagradas Escrituras, Arte, testimonio de los Santos y enseñanzas de la Iglesia, belleza de la Liturgia, belleza de la Naturaleza Creada…) y sobre todo pedírselo al Señor.
    No sé como explicarlo pero…DESEARLO MUCHO, pues es con diferencia lo más grande que Dios nos quiere regalar. Es lo único que merece la pena DESEAR CON CUERPO Y ALMA.

    “Salvator mundi, salva nos”

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  4. Pingback: 6° Reunión virtual y dos enlaces recomendados | Fraternidad Monástica Virtual

  5. Hola María Jesús! Pues todos estamos de camino y a veces nos agarra el temor y nos zarandea de aquí para allá. Y en mi caso cuando me agarra la fe en la muerte, lo que me socorre es la oración de Jesús.Y justamente el temor a la muerte viene a alimentarla para que crezca y se transforme desde una oración temerosa en una oración amorosa. Te digo también, nos ha parecido muy bueno el sitio que has creado como Respuesta de oración al Covid-19 https://hozana.org/t/fLFQf es una excelente iniciativa. Un saludo fraterno!

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  6. «tenían una fe profunda cuyo fundamento era el conocimiento íntimo de la presencia del Creador providente». Efectivamente, el «tenían» no quiere decir que ahora no se tenga, pero lo cierto es que hemos perdido la frescura de los orígenes. Yo creo que todo movimiento o toda renovación pasa por la recuperación de esa frescura, mantenerla viva, mantener el amor primero. Pero pronto se nos olvida, o se desdibuja o se enfría. Quizá lo que vivimos ahora, aunque parezca lo contrario, puede ser una buena oportunidad para recuperar fuerzas, energía y frescura original, en la medida en que estos acontecimientos, nos llevan o nos pueden llevar, a un conocimiento íntimo de la presencia del Creador providente. Dios quiera que sea así.

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    • Así es Padre José, de acuerdo en todo. En la vida personal he comprobado que lo que yo creía males, al pasar el tiempo se me revelaron como verdaderos bienes. Si lo llevo a lo social, este enorme mal, traerá consigo mucho bien al mundo. Aunque no cabe duda, que en la etapa inicial, tanto personal como social, nos cueste aceptarlo o pueda parecer una locura. Un abrazo fraterno en Cristo hermano,

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  7. Totalmente de acuerdo. Gracias por decirlo tan bien.
    Cuando falleció mi padre surgió en mí el interrogante de si de verdad yo creía en la vida eterna. Se plantearon en mi vida cuestiones que, como se dice aquí, estaban en mi cabeza pero no en mi corazón. Desde entonces cada día pido al Señor Jesús aumente mi fe en la vida futura, que me dé cuenta de que aquí estamos de paso. Si esto de verdad lo creyésemos nuestra vida cambiaría, lo que acontece sería mucho más llevadero y visto desde otra perspectiva más elevada y cristiana. Es lo que dice san Pablo, sino creemos -con el corazón- que Cristo ha resucitado, somos los más desgraciados de todos los hombres.
    Pues que esta situación actual sirva para reavivar en nosotros nuestra fe en ese cielo que nos espera, en esa vida eterna vivida con Jesús y con todos los santos.
    Un saludo invocando el Santo Nombre de Jesús

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    • Estimada María, gracias por tus comentarios. Tu dices: “Si esto de verdad lo creyésemos nuestra vida cambiaría, lo que acontece sería mucho más llevadero y visto desde otra perspectiva más elevada y cristiana”. Pienso lo mismo. muchas de las sombras que nos oscurecen la vida, derivan sin que nos demos cuenta, de nuestra creencia en la muerte. ¿Qué es cada día al fin de cuentas? ¿Un acercarse al fin definitivo… al extinguirse de la conciencia o un estar cada vez más cerca del hogar verdadero, de la casa del Padre/Madre de todos? La respuesta vive en nosotros y la dicta Cristo en el corazón. Un saludo fraterno María.

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