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El velo de las pasiones

Tres son las causas que aparecen a lo largo de sus escritos: la avidez de placeres, el amor de sí mismo y el orgullo. …

La perla preciosa

Reteniéndolo con cuidadosa severidad en su interior, el Nombre consumirá todas las manchas en la superficie de su alma con un sentimiento poderoso. Tu Dios – dice la escritura- es fuego abrasador.

Las disposiciones del alma

* «Dios no mira la apariencia de lo que decimos o hacemos, sino las disposiciones de las almas y el fin por el cual cumplimos un acto visible o por el cual manifestamos un pensamiento… Así, el hombre mira la apariencia; Dios, en cambio,…

Fortalecer la intención

… ¿Por qué Dios necesita que nos estemos repitiendo su nombre para escucharnos? Por supuesto Dios no necesita nada. Ni de nosotros ni de nadie. Somos nosotros los que necesitamos de una constante concentración en lo importante. Vivimos dispersos, estimulados de aquí para allá…

La atención es camino a la oración continua

Así es que tenemos la atención refleja, instantánea, esa reacción que se desencadena casi sin conciencia de nuestra parte, por lo general ante estímulos sorpresivos que nos inquietan. Es un tipo de atención que funciona por requerimientos. Si nos llaman y mencionan nuestro nombre,…

Examinarnos a nosotros mismos

“Es un gran bien, para no pecar y no caer en los mismos pecados al día siguiente, el examinarnos a nosotros mismos y en nuestra conciencia al final del día, es decir nuestras acciones, cuales pecados hemos cometido y lo que hemos obrado con…

Atender al trato que doy

“Si sientes el deseo de rezar, no hagas ninguna cosa contraria a la oración; así Dios se acercará y caminará junto a ti”. Nilo el asceta “Discurso sobre la oración” en Filocalía _______________________________________ Breve Comentario Estimad@s en Cristo Jesús: Una aclaración para que podamos ir…

La sobriedad

“La sobriedad es un método espiritual que, si es duradero y se lleva a cabo voluntariosamente, con la ayuda de Dios, libera a todo hombre de pensamientos pasionales y de palabras y obras malvadas, y en la me­dida que sea posible, dona el conocimiento…